POETA ANTES DEL FINhttps://www.youtube.com/watch?v=PjjbAyb2gDI |
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POETA ANTES DEL FIN
El poeta José Ángel Pizarro (Valladolid 1971) escribió a los veinte años de edad el poema “Xilófagos en el tríptico” que incluyó en su libro del mismo título registrado en propiedad intelectual en el año 1992.
En este poema el poeta habla de muchas cosas: habla de la traición, de una sexualidad dominadora y viciada, habla de una confrontación entre religiones y habla de la concepción de un Anticristo que no es sólo el anticristo bíblico sino también el Anticristo personal de cada uno y que todos llevamos dentro.
José Ángel Pizarro no sólo nos está narrando un período bélico que el anticipó, nos traslada a un mundo nihilista y sin valores donde la pulsión de muerte reina sobre todos los ámbitos.
Describe la vida como un tríptico formado por la infancia, la juventud y la madurez. Un tríptico que está podrido porque la naturaleza del hombre es mala y dañina.
En definitiva el autor describe una vida sin esperanza en un mundo sin esperanza, una existencia inútil donde convivir se convierte en una farsa, en un baile, en un espectáculo de luces y sombras como un teatro chinesco.
Un mundo donde todo es mentira y el hombre es también una mentira siendo lo único real el dolor y la angustia vital.
Pero en este mundo abocado al fin, aparece el arte como una pequeña salvación personal, un arte que de alguna manera destruye al propio artista al mismo tiempo que le da la vida haciendo sufrir a sus obras el íntimo dolor que el artista experimenta.
La lucidez y anticipación con la que José Ángel Pizarro escribió este poema de juventud hace de este texto un documento de nuestra época.
XILÓFAGOS EN EL TRÍPTICO
Judas frotó contra Dalila
su órgano copulador de sangre tóxica
y fue configurado de inconsciente manera
el diabólico parto,
la concepción satánica que todos acallamos.
Fue el periodo larvario de las razas hambrientas
de las lunas menguadas y las cruces
Devastadora creció la criatura.
Cada uno de nosotros la alentaba en su pecho sin saberlo.
Infancia, madurez y juventud
forman el tríptico
de podridas entrañas desde siempre.
Es un mal material el que tenemos
y es doloroso cargar a las espaldas tanta muerte
disfrazada de vida y de ilusiones.
Es estúpido hacerse el descreído
por tener muchos años o haber vivido mucho.
¿Fue elegante tu farsa
acostumbraste a todos a creerte
o fuiste tú también una mentira?
¿Qué ridículos cuentos en cofres de cristal has inventado
para legarlos luego?
Es un juguete roto el que tenemos.
Somos niños felices que imaginan
nuevas utilidades al objeto
completamente inútil de por sí.
Contemplemos el tríptico,
sus vívidos colores, su hermosura,
sus goces sensuales y su luz armoniosa.
Y sabed que el artista
también sufre el crujido de su obra creadora.
Mas ignoremos
los maxilares tensos del insecto.